La campana extractora es uno de esos electrodomésticos imprescindibles en cualquier cocina, pero que a menudo pasa desapercibido cuando pensamos en el consumo eléctrico del hogar. Nos preocupamos por el horno o el frigorífico, pero ¿alguna vez te has parado a pensar cuánto consume la campana mientras preparas la cena? En este artículo te explicamos cómo utilizarla de forma eficiente para ahorrar y cómo calcular su coste.

¿Cuánto consume una campana extractora?

A diferencia de un frigorífico que tiene un compresor ciclando todo el día, la campana extractora tiene un consumo puntual pero variable. Para entender su impacto en la factura, debemos desglosar su potencia en dos partes: el motor de extracción y el sistema de iluminación.

En términos generales, una campana extractora doméstica moderna oscila entre los 70 W y los 300 W a máxima potencia. Sin embargo, este rango varía drásticamente según la tecnología del aparato:

  • El motor: en velocidades bajas puede consumir apenas 60-70 W, pero si activamos la función “Boost” o velocidad intensiva, puede subir hasta los 250-300 W.
  • La iluminación: en campanas antiguas, solo por tener la luz encendida mientras cocinas, ya estarías consumiendo 80 W. Sin embargo, en campanas modernas utilizan tiras o focos LED que consumen entre 3 W y 7 W en total.

Factores que influyen en el gasto eléctrico

Como hemos visto, no todas las campanas gastan lo mismo, ni todos los usuarios las utilizan igual. Estos son tres factores que van a determinar si pagas más o menos a final de mes.

La velocidad de succión

La curva de consumo de un motor eléctrico no es lineal; el salto de la velocidad “1” a la velocidad “Turbo” puede triplicar el consumo de energía. El error más común es encender la campana al máximo desde el principio, cuando a menudo una velocidad media es suficiente para mantener la depresión de aire necesaria para evacuar humos.

El estado de los filtros

Si los filtros metálicos están saturados de grasa, el aire encuentra más resistencia al pasar (aumenta la pérdida de carga). Esto obliga al motor a trabajar más forzado para mover el mismo caudal de aire, lo que puede aumentar el consumo eléctrico y reducir la vida útil del motor, además de generar más ruido.

La etiqueta energética

Al igual que en lavadoras o frigoríficos, la clasificación energética es vital. Una campana de clase A tiene un motor más eficiente y un diseño aerodinámico optimizado que permite mover más aire con menos vatios.

¿Cuántos euros cuesta usar la campana al mes?

Para entender el impacto en el bolsillo, vamos a traducir los vatios a euros. La fórmula es sencilla: multiplicamos la potencia del aparato por el tiempo de uso y por el precio de la electricidad.

Para este ejemplo, supondremos que cocinas todos los días (unas 30 horas al mes) y tomamos como referencia un precio medio de la luz de 0,15 €/kWh.

Con una campana antigua, el gasto mensual sería de 1,71€ al mes mientras que, con una campana eficiente, el gasto mensual equivaldría a 0,70€.

Como puedes ver, una campana extractora es un electrodoméstico muy económico en comparación con el horno o la vitrocerámica. Incluso en el peor de los casos (usándola a tope de potencia), apenas supera los 20 euros al año.

Consejos para ahorrar energía al usar tu campana

Optimizar su uso ayuda a mantener la eficiencia del aparato y a que cumpla su función sin desperdiciar vatios. Aquí tienes las claves para un uso inteligente:

  • Generar flujo: un error muy común es encender la campana justo cuando empieza a salir mucho humo. Lo ideal es encenderla 5 minutos antes de empezar a cocinar a velocidad mínima. Así, se crea una corriente de aire continua que canaliza los humos hacia arriba desde el primer momento. Si esperas a que el humo se disperse, necesitarás la potencia máxima para capturarlo, gastando más energía.
  • No abras la ventana de par en par: las corrientes de aire cruzadas rompen el flujo de ascensión del humo hacia la campana. El motor tendrá que trabajar más forzado para succionar un aire que se está “escapando” por la ventana. Lo ideal es dejar una pequeña rendija para renovar el aire, sin crear corrientes fuertes.
  • Mantén los filtros limpios: como mencionamos anteriormente, un filtro metálico obstruido por la grasa actúa como un tapón, por lo que el motor necesitará mucha más potencia para aspirar el mismo aire. Lávalos en el lavavajillas o con desengrasante una vez al mes.
  • Usa la inercia térmica y la velocidad baja: si estás hirviendo agua o cocinando algo a fuego lento que no genera mucha grasa, usa la velocidad mínima o media. Deja la velocidad «Boost» o «Turbo» solo para fritos intensos o plancha.