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Un calentador eléctrico instantáneo consume entre 3,5 y 7 kW mientras está en funcionamiento — muy por encima de un termo eléctrico tradicional. Con la tarifa de precio fijo actual (0,1099 €/kWh), una ducha de 8 minutos con un calentador de 5 kW consume aproximadamente 0,67 kWh, unos 0,07 €. La ventaja frente al termo eléctrico es que solo consume mientras hay agua corriendo, sin pérdidas de mantenimiento de temperatura.

El calentador eléctrico instantáneo se presenta como la evolución lógica del termo convencional: ofrece agua caliente ilimitada, elimina los tiempos de espera de recuperación y ocupa poco espacio. Sin embargo, aunque en el norte de Europa son un estándar habitual, en España su implantación es escasa y su instalación suele generar dudas o devoluciones tras la compra, ya que tiene unos requisitos de potencia muy exigentes que muchas viviendas españolas no cumplen.

En este artículo analizamos sus pros y contras para determinar si tu instalación eléctrica está preparada para uno o si es más seguro optar por el sistema de acumulación tradicional.

¿Cómo funciona?

Primero hay que comprender la diferencia radical en su funcionamiento respecto a lo que la mayoría tenemos en casa. El termo eléctrico convencional (de acumulación) funciona como una gran hervidora aislada que llena un depósito de 50 a 100 litros y calienta el agua lentamente mediante una resistencia de baja potencia.

Por el contrario, el calentador instantáneo (de flujo) carece de depósito. Su mecanismo se activa únicamente cuando abres el grifo: un sensor detecta el paso del caudal y enciende unas resistencias internas de muy alta potencia que calientan el agua en los pocos segundos que tarda en atravesar el aparato. Al cerrar el grifo, el consumo eléctrico cesa por completo.

Ventajas

Esta tecnología aporta tres beneficios:

  1. Suministro ilimitado: al no depender de un depósito finito, no existe el riesgo de quedarse a mitad de una ducha con agua fría porque alguien se duchó antes. Mientras haya electricidad y agua corriente, el aparato suministrará agua caliente de forma continua.
  2. Ahorro de espacio: al eliminar el tanque de almacenamiento, estos aparatos son muy compactos, lo que permite instalarlos en lugares impensables para un termo tradicional.
  3. Eficiencia energética: el calentador instantáneo solo gasta electricidad en el momento exacto en que estás usando agua, no como el termo convencional.

Desventajas

La principal queja de los usuarios que instalan estos equipos es la falta de estabilidad en la temperatura. A diferencia de un termo, que entrega el agua ya caliente, el calentador instantáneo tiene una capacidad física limitada para calentar el agua en tiempo real por lo que, a mayor caudal, menor temperatura.

Además, en invierno, si el agua de la red general entra en tu casa muy fría, el aparato necesita una potencia inmensa para elevarla hasta los 30-40ºC de una ducha confortable. SI el aparato no tiene potencia suficiente, no logrará calentarla. Para conseguir que el agua salga caliente, tendrás que cerrar parcialmente el grifo para reducir el caudal. Esto significa que, en los días más fríos, es posible que tengas que ducharte con un chorro de agua con poca presión para que salga a la temperatura adecuada.

El gran obstáculo

La potencia eléctrica necesaria, como comentamos, es el verdadero motivo por el que estos aparatos no son el estándar en España. Mientras que un termo tradicional funciona perfectamente con 1.500 W, un calentador instantáneo para ducha requiere potencias mucho más altas:

Tipo Potencia Uso
Mini-Calentadores 3,5 kW – 5 kW Lavabo o fregadero.
Calentadores de ducha 7 kW– 9 kW Mínimo para ducharse.
Calentadores de confort 12 kW – 24 kW Caudal y temperatura estables. Requieren casi siempre instalación trifásica.

 

La mayoría de las viviendas en España tienen contratada una potencia entre 3,45 kW y 5,75 kW para toda la casa. Si instalas un calentador que demanda 8 kW por si solo, hará saltar el interruptor de control de potencia (ICP) instantáneamente en cuanto abras el grifo, lo que obliga al usuario a aumentar la potencia contratada con su distribuidora, encareciendo la parte fija de la factura de la luz todos los meses.

¿Cuándo te compensa instalarlo?

Nuestra recomendación es muy clara dependiendo de tu tipo de vivienda:

  • Instala un calentador instantáneo si:
    • Es para una segunda residencia ya que, al no tener depósito, no tienes que vaciarlo cuando te vas para evitar congelaciones y no gastas nada en “sand-by” cuando la casa está vacía.
    • Es para un uso muy puntual, como un lavabo en un aseo de invitados.
    • Ya tienes mucha potencia contratada y, por tanto, te sobra margen.
  • No instales un calentador instantáneo si:
    • Es tu vivienda habitual y sois varios en familia.
    • Tienes una potencia contratada estándar.
    • Vives en una zona fría.

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Lo más preguntado

La mayoría de calentadores eléctricos instantáneos domésticos requieren entre 3,5 y 7 kW de potencia. Si tienes contratada la potencia estándar de 3,5 kW, un calentador de 5 kW no funcionará correctamente — saltará el diferencial. Antes de instalarlo, verifica tu potencia contratada y valora si necesitas ampliarla, lo que supone un coste adicional mensual en la parte fija de tu factura.

Depende del uso. El calentador instantáneo consume mucha energía en poco tiempo (alta potencia, pocos minutos). El termo eléctrico consume menos potencia pero durante más tiempo para calentar el depósito, y además pierde calor mientras el agua está almacenada. Para consumos bajos o intermitentes, el instantáneo suele ser más eficiente. Para familias numerosas con consumo elevado y simultáneo, el termo puede ser más económico.

No se recomienda. Aunque el aparato en sí puede parecer sencillo de conectar, requiere una toma de agua caliente/fría, una conexión eléctrica con la potencia adecuada (normalmente circuito independiente de 16A o más), y en algunos casos adaptaciones en la instalación eléctrica. La instalación debe hacerla un electricista cualificado para que sea segura y cumpla la normativa vigente.

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