Si cada vez que llega el recibo de la luz cruzas los dedos para que el susto no sea monumental, hoy traemos buenas noticias. El Gobierno acaba de sacar un nuevo paquete de medidas para aliviar el coste de la energía, y sí, eso significa que los impuestos vuelven a bajar.

Se recupera parte de ese famoso «escudo social»: cae el IVA de la luz y del gas y vuelven las ayudas para proteger a los consumidores vulnerables. Pero, ¿en qué se traduce todo esto de verdad? Te contamos cuánto y cómo vas a notar estos cambios en tu próxima factura.

Así quedan el IVA y el impuesto eléctrico

Hasta ahora, el peso de los impuestos en la factura de la luz suponía una parte importante del total a pagar. Con la entrada de este nuevo paquete de medidas, la carga fiscal se aligera de forma evidente para el consumidor.

El cambio más destacado es la rebaja del IVA. El tipo impositivo pasa del 21% habitual a un 10%. Solo este ajuste ya supone una reducción directa en el importe final que vas a notar desde el primer mes de aplicación.

Sin embargo, el ahorro no se limita únicamente al IVA. El Gobierno también ha intervenido otros dos impuestos que conforman la factura energética:

  • El Impuesto Especial sobre la Electricidad (IEE): este tributo, que se aplica sobre el consumo y la potencia contratada, también sufre un recorte significativo para abaratar el coste final de la energía.
  • El Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE): se trata de un impuesto del 7% que asumen las productoras eléctricas y que ahora queda suspendido temporalmente. Aunque no lo abonas directamente en tu recibo, al eliminar este coste para las empresas, el precio de la energía en el mercado mayorista tiende a suavizarse, lo que termina reflejándose positivamente en el bolsillo del consumidor final.

En definitiva, la estrategia pasa por eliminar gran parte de la presión fiscal para que el coste real de la energía no se encarezca con tantos añadidos antes de llegar a los hogares.

Frenando los cortes de luz

El nuevo paquete de medidas trae de vuelta lo que se conoce como el «escudo social». Esta es la parte de la normativa diseñada específicamente para proteger a los hogares que más sufren cuando los precios del mercado se disparan.

¿En qué se traduce exactamente esta medida? Principalmente, en la reactivación de dos salvavidas fundamentales para los consumidores vulnerables:

  • Prohibición de cortes de suministro: las comercializadoras no podrán interrumpir el servicio de luz ni de gas a aquellos hogares que cumplan con los requisitos legales de vulnerabilidad. Es una garantía directa para asegurar el acceso a la energía básica.
  • Ampliación del bono social eléctrico: se mantienen y refuerzan los descuentos aplicados directamente en la factura para las familias que cumplen los criterios de renta. Si ya cuentas con esta ayuda, la rebaja seguirá amortiguando el coste total de tu consumo mensual.

En definitiva, se trata de una red de seguridad que vuelve a estar activa para evitar que la factura energética se convierta en un gasto inasumible para muchas familias.

¿Y qué pasa con el gas natural?

Al igual que ocurre con la electricidad, el IVA del gas natural experimenta una bajada directa y se planta en el 10%. Y un detalle importante: esta rebaja se aplica a todos los consumidores por igual, independientemente de si tienes tu contrato en el mercado libre o si estás acogido a la tarifa regulada (la conocida como TUR).

Además, como hemos comentado en el apartado del escudo social, los hogares que cumplan los requisitos de vulnerabilidad también contarán con la tranquilidad de que no se les podrá cortar el suministro de gas bajo ninguna circunstancia mientras estas medidas sigan en vigor.

Revisa tu tarifa antes de cantar victoria

Está muy bien que el IVA baje al 10% y que desaparezcan temporalmente ciertos cargos. Todo suma para aliviar el presupuesto familiar. Pero de nada sirve tener los impuestos por los suelos si el precio base que te cobra tu compañía está por las nubes.

A veces nos conformamos al escuchar este tipo de noticias en los medios y nos olvidamos de mirar el dato más importante de todos: a cuánto nos están cobrando realmente el kilovatio hora (kWh). Ahora que la factura va a adelgazar por la parte fiscal, es el momento perfecto para coger tu último recibo y comprobar si tienes una buena oferta o si llevas meses pagando la energía más cara de lo que deberías.

No des por sentado que tu contrato actual es intocable. Comparar las opciones disponibles en el mercado te llevará apenas un par de minutos, y es ahí donde se esconde el verdadero ahorro a final de mes.