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ToggleEs muy probable que, buscando una lavadora o un frigorífico económico, te hayas topado con la etiqueta G. Es la última letra del abecedario energético y, aunque su precio de venta suele ser el más bajo de la tienda, esconde una realidad que afecta directamente a tu bolsillo mes a mes.
En este artículo te contamos qué implica realmente comprar un electrodoméstico de la franja roja, por qué son tan comunes hoy en día y si realmente te sale a cuenta el ahorro inicial frente al gasto en la factura de la luz.
¿Qué indica realmente la clase G?
En el sistema de etiquetado de la Unión Europea, la clase G representa el nivel más bajo de eficiencia energética. Se identifica claramente con el color rojo, alertando al consumidor de que ese aparato tiene un consumo elevado. Pero que tenga una etiqueta G no significa que el aparato sea “malo” o que vaya a funcionar peor. Lavará tu ropa o enfriará tus alimentos perfectamente. Lo que indica es que, para conseguir ese resultado, su motor necesita más electricidad que los modelos más modernos y optimizados (clase A o B). Es decir, es menos ecológico y más caro de mantener encendido.
¿Por qué mi electrodoméstico nuevo es G?
En marzo de 2021, Europa cambió las reglas del juego. Los baremos se volvieron mucho más estrictos para obligar a los fabricantes a innovar. Como resultado, muchos electrodomésticos que antes se vendían como A+ o A, pasaron automáticamente a catalogarse como Clase G o F bajo la nueva lupa.
Por tanto, comprar una clase G hoy no significa comprar tecnología obsoleta, sino tecnología estándar que no ha priorizado el bajo consumo.
Clase G vs. Clase A. ¿Cuánto vas a pagar de más?
Para ver si te compensa la oferta, veremos que la diferencia de consumo entre el primer puesto (A) y el último (G) es abismal. Un aparato G puede llegar a consumir el triple o cuádruple que uno eficiente.
En un frigorífico:
| Tipo de frigorífico | Gasto aproximado |
| Clase A | 100 kWh/año |
| Clase G | 350-400 kWh/año |
Traducción a euros: con los precios actuales de la luz, mantener ese frigorífico clase G te puede costar unos 50€ o 60€ extra cada año en comparación con uno eficiente. En la vida útil del aparato, habrás pagado casi 700€ más en luz. ¿Te ahorraste tanto al comprarlo? Seguramente no.
Consejo: Si ya tienes un electrodoméstico de Clase G en casa, la única forma de amortiguar ese gasto es tener una tarifa muy económica. Usa nuestro comparador para asegurarte de que estás pagando el precio más bajo posible por cada kWh que consume.
Ventajas y desventajas de la clase G.
A diferencia de otras categorías intermedias, la clase G tiene puntos muy polarizados. Aquí tienes un resumen rápido para ayudarte a decidir:
| Ventajas | Desventajas |
|---|---|
| Son los modelos más baratos del mercado. | Es la opción más cara a medio y largo plazo. |
| Hay mucho stock y variedad de modelos básicos con esta etiqueta. | Tienen una huella de carbono mayor debido al desperdicio de energía. |
| Cumplen su función básica igual que los caros. | A menudo, los motores menos eficientes suelen ser ruidosos. |
Consejos para ahorrar si ya tienes uno
Si tu presupuesto no te permite otra opción o ya tienes un aparato G en casa, no te preocupes. Puedes “maquillar” su ineficiencia con buenos hábitos:
- Ubicación del frigorífico: aléjalo del horno y de la luz directa del sol. Si el motor G ya gasta mucho, no le obligues a trabajar extra por el calor externo.
- Modo ECO (Lavadoras/Lavavajillas): los programas rápidos en máquinas G son devoradores de energía. Usa el ECO siempre.
- Carga completa: nunca pongas una lavadora G a media carga. Aprovecha cada ciclo al 100%.
¿Es recomendable comprarlo?
Para tu casa habitual, evítalo si puedes. Si es un electrodoméstico que usas a diario, lo barato acaba saliendo caro. Lo que ahorras hoy en la caja lo pagarás con creces en la factura de la luz. Sin embargo, para segundas residencias o emergencias sí puede ser una opción. Para estos casos, la clase G cumple su función perfectamente sin arruinarte, ya que el consumo total anual será bajo por el poco uso.
