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ToggleHace unos años, los medios de comunicación se llenaron de anuncios sobre una “nueva” tecnología: el calor azul. Se vendía como la solución definitiva para calentar la casa gastando muy poco, el sustituto moderno y eficiente de la antigua calefacción eléctrica.
¿Te has preguntado que tienen de especial estos radiadores? En este artículo analizamos si realmente consumen menos que un radiador de aceite y si te compensa invertir en instalar estos emisores en tu vivienda.
¿Qué es exactamente?
Realmente el “calor azul” no existe en física. Es simplemente un nombre comercial que tuvo tanto éxito que acabó bautizando a toda una categoría de productos. Técnicamente, estos aparatos son emisores térmicos de fluido, es decir, son la evolución tecnológica del radiador de aceite portátil de toda la vida, pero mejorados en dos aspectos clave:
- Diseño: tienen una carcasa de aluminio fija a la pared que transmite mejor el calor.
- Electrónica: cuentan con termostatos digitales de alta precisión.
¿Cómo funciona?
Su funcionamiento interno es muy sencillo. En el corazón del aparato se encuentra una resistencia eléctrica que, al recibir corriente, no calienta el aire directamente, sino un fluido aceitoso especial que rellena el interior del radiador.
La clave de este sistema reside en la alta inercia térmica de dicho fluido: aunque tarda unos minutos en coger temperatura, una vez caliente es capaz de retenerla y seguir irradiando calor durante un buen rato, incluso después de que el aparato haya dejado de consumir electricidad. Finalmente, esta energía térmica se transfiere a la carcasa exterior de aluminio, que se encarga de climatizar la habitación mediante una combinación de radiación y convección.
¿Gastan menos luz?
La respuesta corta es: No necesariamente.
Para entenderlo, hay que entender el Efecto Joule: 1 kW de electricidad siempre se transforma en 1 kW de calor, independientemente de si el aparato cuesta 30€ o 300€. Un radiador de calor azul de 1.500 W consume exactamente lo mismo que un calefactor de aire barato de 1.500 W cuando ambos están encendidos al máximo.
El ahorro no viene de la generación de calor, sino de la gestión de la temperatura. Gracias a su fluido interno y a su electrónica avanzada, estos radiadores se apagan antes. Una vez alcanzan la temperatura deseada, el termostato corta la corriente y el radiador sigue emitiendo calor durante unos minutos gracias a la inercia del fluido caliente.
Ventajas reales
¿Por qué son tan populares? La experiencia de uso es muy superior a la de otros sistemas eléctricos.
- Programación total: puedes configurar cada radiador de forma independiente. Calentar solo donde y cuando necesitas es la forma más efectiva de ahorrar.
- Calor más agradable: el calor azul ofrece una temperatura uniforme y envolvente.
- Instalación cero: se atornillan a la pared y se enchufan. No requieren obras, ni calderas, ni tuberías, ni revisiones de gas obligatorias.
Desventajas
Existen dos barreras económicas importantes que debes considerar:
- La inversión inicial: son aparatos caros. Mientras que un radiador de aceite portátil cuesta entre 40€ y 60€, un emisor de calor azul de calidad parte de los 150€ y podría superar fácilmente los 300€ por unidad.
- El precio del kWh: por muy eficiente que sea el radiador, la electricidad sigue siendo, con diferencia, la energía más cara para calentar una vivienda en España. Si vives en una zona fría y pretendes calentar un piso grande solo con calor azul, la factura de la luz en invierno se disparará.
¿Merece la pena cambiar mis radiadores?
Te recomendamos su instalación si resides en una zona templada, donde los inviernos son suaves y la calefacción solo se enciende unas pocas horas al día. También son una opción excelente para segundas residencias o pisos pequeños, ya que evitas costosas obras del gas y ganas la comodidad de la programación independiente.
Por el contrario, deberías buscar otra alternativa si vives en zonas frías o de montaña donde la calefacción funciona de forma continua, o si tu casa es muy grande. En estos casos, calentar exclusivamente con electricidad, como te contamos en el apartado anterior, va a disparar tu factura, por lo que te resultará mucho más rentable optar por gas natural o incluso una bomba de calor, que llega a ser un 300% más eficiente.