Cuando buscamos renovar nuestros electrodomésticos, es fácil dejarse llevar por las ofertas y los precios bajos. Sin embargo, lo barato puede salir caro si no nos fijamos en la etiqueta energética.

Por ello, en este artículo veremos que, aunque estos aparatos tengan un precio de venta muy atractivo, es fundamental entender qué implica esa “F” en tu factura de la luz a largo plazo y si realmente te compensa el ahorro inicial.

¿Qué significa exactamente la etiqueta “F”?

En la escala de clasificación oficial de la Unión Europea, que va de la letra A a la G, la etiqueta F se encuentra en la zona baja de eficiencia. Se identifica visualmente con un color naranja oscuro, situándose justo un escalón por encima del color rojo de la clase G (la menos eficiente de todas).

Técnicamente, que un electrodoméstico tenga esta etiqueta significa que su rendimiento energético es pobre. Aunque el aparato cumplirá su función perfectamente, necesitará consumir una cantidad de electricidad muy superior para lograr el mismo resultado que un modelo de clase A, B o C.

¿Por qué hay tantos electrodomésticos con etiqueta F?

Es posible que te sorprenda ir a una tienda y ver que la gran mayoría de lavadoras o frigoríficos tienen esta etiqueta. ¿Significa que la tecnología ha empeorado? Todo lo contrario.

En marzo de 2021, la Unión Europea reajustó los baremos de eficiencia. Lo que antes conocíamos como Clase A+ o A++, con el nuevo sistema más exigente, ha pasado a catalogarse en algunos casos como Clase F. Por tanto, un electrodoméstico con esta letra no es “antiguo” ni “malo”, simplemente se mide con una vara mucho más estricta. La UE hizo esto para dejar los puestos altos (A y B) vacíos al principio, obligando a los fabricantes a innovar para alcanzarlos.

Diferencias de consumo

Para entender el impacto real en tu bolsillo, lo mejor es comparar los datos. Aquí tienes una comparativa aproximada para ver la diferencia:

  • Clase A: consumo muy reducido (generalmente por debajo del 55% del índice de referencia).
  • Clase F: el consumo se dispara (suelen superar el 110% o 125% del índice).

Para ver un ejemplo real, supongamos un frigorífico, que es el electrodoméstico que más gasta de la casa porque nunca se apaga:

ModeloConsumo (kWh al año)
Clase A100-110
Clase F+300

Esto significa que el aparato con etiqueta F gasta casi el triple de luz. Aunque en la tienda te parezca mucho más barato, esa diferencia de precio la acabarás pagando en tus facturas de electricidad a lo largo de los años.

¿Cuándo merece la pena comprar un electrodoméstico F?

Vistos los datos, parece que comprar un aparato de clase F es una mala idea. Sin embargo, hay escenarios muy concretos donde su bajo precio de compra puede compensar su baja eficiencia:

  • Segundas residencias: si buscas un frigorífico o una lavadora para una casa de vacaciones a la que vas solo 20 días al año, el impacto en la factura anual será mínimo porque el aparato estará apagado casi todo el tiempo. No amortizarías el sobrecoste de comprar un modelo clase A.
  • Uso esporádico: para electrodomésticos de apoyo, como un congelador extra en el trastero que solo se enciende en Navidad o en eventos puntuales.
  • Presupuestos de emergencia: si se te rompe un electrodoméstico imprescindible y tu economía no permite una gran inversión en ese momento, la clase F es la opción más económica para salir del paso, asumiendo que el coste mensual subirá ligeramente.

Trucos para que un electrodoméstico F no dispare tu factura

Si finalmente decides comprar un aparato con esta etiqueta (o si ya tienes uno en casa), no todo está perdido. Aunque la máquina sea menos eficiente, tus hábitos pueden compensar parte de ese gasto extra:

  • Comprueba tu tarifa: utiliza nuestro comparador para saber si tienes la tarifa más barata del mercado.
  • Programas ECO: en lavadoras y lavavajillas F, usar el modo ECO es obligatorio si quieres ahorrar. Aunque tarda más tiempo, reduce drásticamente el consumo de agua y luz, acercando el rendimiento al de una etiqueta mejor.
  • Carga completa: nunca pongas una lavadora o lavavajillas F a media carga. Aprovecha su capacidad al máximo para rentabilizar cada ciclo.
  • Mantenimiento: en los frigoríficos, es vital limpiar el polvo de la parte trasera y no dejar que se acumule hielo en el congelador, ya que esto obliga al motor a trabajar el doble.